jueves, 5 de mayo de 2016

DE LO ANTROPOLÓGICO Y LO GINECOLÓGICO


El otro día, con esa mala costumbre de pensar que a veces tengo,  caí en la cuenta de algo bastante obvio, que tampoco es que crea que he descubierto la pólvora.
Constaté que  el término antropológico (y su pariente la antropología)  era un término claramente  sexista, y que además nos daba pistas de algunos de los orígenes de la discriminación que han ejercido los hombres  sobre las mujeres en distintos tiempos y lugares.
El dichoso término proviene del griego antiguo, y   se puede traducir como “lo que se conoce del  hombre”, es decir de unir logos (conocimiento, palabra, expresión) con  antrophos, que define al hombre entendido como “ser humano”; un  término que,  a su vez viene de andros (el hombre masculino)
De la misma forma en muchas lenguas romances, humanidad, o ser humano, viene de la raíz latina homo, también el hombre masculino.
Ya en esta primera generalización descubrimos el carácter sexista del término, pero para entender todavía mejor  su carácter discriminador, basta con hacer un simple ejercicio “metasemántico”, si me permiten el neologismo.
Utilizaremos  en vez de  antrophos, el término griego gine (mujer) y añadiremos después  el término lógico (que como hemos dicho viene de logos) para descubrir -con cierta sorpresa- que la palabra que aparece es ginecológico, y de ahí ginecología. Es decir lo que se sabe sobre el aparato reproductor femenino, o la ciencia que lo estudia.
Se reduce así la mujer a su aparato reproductor, es decir a tener descendencia. Una reducción semántica que expresa y de alguna mabera explica muchas de las características del sexismo secular: cuando la mujer es reducida al papel de madre reproductora, o bien al de prostituta: la profesional que utiliza como herramienta de trabajo sus órganos reproductores para dar placer al hombre.
Mientras, el hombre (andros) deviene en triunfal antrophos: el ser humano, el ser espiritual e intelectual, capaz de crear y desarrollar el lenguaje simbólico (el logo), que usa la mujer como simple receptora de sus humores masculinos y su fuerza vital para procrear.
No conviene olvidar, que para los antiguos, desde Aristóteles y Galeno, hasta el siglo XVIII, no existían dos géneros sino sólo uno, el género masculino; y el femenino se consideraba entonces como una forma subdesarrollada del primero, de manera, que los órganos sexuales de la mujer, los ovarios y la vagina, se consideraban como testículos y pene que no se habían exteriorizado, que estaban de alguna forma atrofiados (como los ojos del topo, según explicaba Galeno en una conocida metáfora médica)
Podría parecer todo esto algo alejado de la realidad actual, pero no conviene olvidar la gran importancia que tiene el nombre sobre lo nombrado;  y tanto la terminología de la ciencia, como la de la filosofía occidentales están basadas en raíces griegas y latinas con un fuerte contenido sexista.
Todavía hoy existen  científicos que apuntan a una diferencia genética que hace de las mujeres menos proclives al trabajo intelectual que a los hombres; mientras que muchos académicos y filólogos  defienden a capa y espada un lenguaje sexista que ellos consideran neutro.
Nunca olvidaré -con cariño-  a  cierto comité de filólogas de cierta acampada del 15M,  cuando decidieron, por unanimidad, que en los comunicados del movimiento se podía usar sin problemas el pronombre masculino, y el sufijo os, pues la academia decía que era lo adecuado para referirse a  hombres y mujeres.

Semejante sumisión a la autoritas de la ciencia, me recordaba  -de forma un tanto malévola lo reconozco-  a la de los anatomistas del siglo XVII, que cuando empezaron a realizar disecciones descubrieron la circulación de la sangre y otras herejías para la medicina antigua; pero, sin embargo, seguían viendo, contra toda evidencia, en los órganos sexuales de la mujer un pene y unos testículos invertidos. 

viernes, 4 de marzo de 2016

VITORIA 1976/2016

Miremos hoy  de otra forma la ciudad. 
No pensemos en las casas, las iglesias, las anchas avenidas…
No detengamos la mirada en centros comerciales, polígonos fabriles, o grandes centros deportivos…
No veamos  la ciudad como un instante detenido, como una foto fija en blanco y negro.
Os propongo que, por un momento,  veamos hoy  la ciudad como un ser vivo en movimiento, como un ente en transcurso…
Descubriremos así que  la ciudad no es tanto  un plano sobre el papel  como un camino en el tiempo.
Alcanzaremos a ver de esta forma como Gasteiz, desde su origen, fue   un lugar de paso, una encrucijada…
Veremos llegar las mercaderías al puerto seco, a la aduana vasca, camino de los puertos del mar…
Pero, agucemos un poco más la mirada, veremos que con las mercancías vienen personas, y las personas traen consigo su tesoro más valioso: sus creencias, sus ideas, su forma de ver el mundo… y así la ciudad nace: rica, cambiante, acogedora… 
Y el tiempo sigue su curso; ¡mirad! ahí está el ferrocarril: en sus vagones trae carbón, y productos ultramarinos; pero ¿Quiénes son esos tipos que llegan en él? Son Obreros, canteros, hojalateros… y vienen cantando coplas rojas
¡¡Viva la internacional¡¡ gritan con mirada clara… y muchos, de aquí y de allá, se les unen en el grito.
Son gallegos, catalanes, y hasta algún italiano errante. ¡Escuchadles! dicen que quieren cambiar el mundo
¿Y por qué no?, se preguntan las buenas gentes de la ciudad: las obreras de las fábricas de sillas y  naipes, mientras trabajan de sol a sol por cuatro perras chicas; Y, a ellas, pronto  se unen  los braceros, las criadillas, los mozos de cuerda…, y hasta un médico anarquista que no se resigna a que los pacientes se le mueran de pobres.
Pero, por el camino, ya llegan sombras verdes, tricornios de charol negro cubriendo calaveras de plomo; y la esperanza parece morir, pero es sólo una ilusión, porque la ciudad, que es camino,  no se detiene, y cuarenta años pasan volando a nuestros ojos de halcón peregrino.
Ahí están de nuevo, en barrios de ladrillos rojos tiznados de humo gris.  Mujeres hermosas marchando contra el miedo, las cestas de la compra vacías, pero las miradas llenas de dignidad….
Han venido de Castilla, de Andalucía… de pueblos depauperados por 40 años de muerte en vida; vienen huyendo de un pasado cruel, buscando un mañana mejor que construir entre todas.
Marzo del 76, la esperanza renace en las calles, en las fábricas, en los mercadillos y en las tabernas: en cada esquina un amigo, en cada rostro igualdad…  “Obreros, comerciantes, estudiantes, todo el pueblo de Vitoria a la huelga general”, reza un pasquín que vuela de mano en mano.  
Han sido cinco muertos, a las cinco de la tarde. Un asturiano recio y generoso exclama: “estos son nuestros muertos, son los muertos del pueblo de Vitoria”, y la calle se llena de alas blancas surcando el viento.
De nuevo la muerte parece triunfar, los detenedores del tiempo se han vuelto a salir con la suya, pero es sólo una ilusión.
Que vemos ahora, son grúas, la ciudad crece de nuevo, nuevos barrios se construyen; pero, ¿quiénes son  esos  extraños que trabajan sobre los andamios, bajo las zanjas, en las casas, en las cocinas de los restaurantes? Gentes nuevas pueblan los barrios.
Los dueños del tiempo, sienten que su poder se tambalea, una vez más resurge la esperanza de un cambio. Así que los poderosos prueban con una vieja táctica: divide y vencerás.
Enfrentar nativos con emigrantes, esa fue y sigue siendo  la consigna, pero de nada les ha  servido, porque hemos sido capaces de escucharnos, de compartir como siempre hemos hecho. Porque todavía somos capaces de ver la ciudad de otra forma, no como un esqueleto de piedra y hierro, sino como un camino hacia nuevos horizontes.
Y hoy, en este día tan especial,  en este tres de marzo de 2016 lloramos a nuestros muertos sí, pero también renovamos como cada año nuestro compromiso con  su legado.
Hoy, en este convulso nuevo siglo, como todos los años escuchamos con el corazón  su mensaje: “Para todos todo, para nosotros nada”.
Y nos comprometemos a mandar obedeciendo, a luchar juntas,  entre iguales, por todos los derechos para todas las personas, para que su muerte no haya sido en vano.
Gora hiruko martxoa¡¡
Gora Gasteizko langileria¡¡
Gora Euskalherria gorria¡¡  

Juan Ibarrondo (Gasteiz/26/02/2016)

lunes, 15 de febrero de 2016

ENTREVISTA EN DNA

JUAN IBARRONDO ESCRITOR, ACTIVISTA Y GUIONISTA DEL MEMORIAL 3 DE MARZO 1976-2016

“ El espíritu profundo y las formas de organización de las luchas de 1976 son más actuales que nunca”

Escritor “en el sentido amplio de la palabra” y activista en múltiples frentes, Ibarrondo asume ahora “el reto” de guionizar el Memorial 3 de Marzo 1976-2016.
Carlos Martinez de Oruña.  Domingo, 14 de Febrero de 2016 - 

GASTEIZ - La iniciativa se enmarca en la celebración del 40 aniversario de los trágicos sucesos de Gasteiz, en los que cinco trabajadores que participaban en una asamblea en la iglesia de San Francisco de Asís de Zaramaga fueron asesinados a tiros por la Policía Armada. Será este escenario, si finalmente el Obispado lo permite, el colofón a un “viaje a la memoria” a través de la intervención artística, audiovisual y literaria en el que cinco creadoras tendrán también un protagonismo esencial: Txaro Arrazola, Verónica Werckmeister, Marta Gil, Irantzu Lekue y Sandra Santos. Ibarrondo (Gasteiz, 1962), que vivió la matanza “con ojos de niño”, resume sus intenciones. “Hay que luchar contra la impunidad y denunciar la masacre, porque no ha habido justicia para los asesinos. Pero no quería quedarme sólo ahí, sino también en destacar el valor en positivo que tuvieron las luchas de 1976”.
¿Cómo recuerda el 3 de marzo de 1976? Usted tenía 14 años...
-Con ojos de niño por un lado, pero con ojos atentos y sobresaltados también, porque me impactó mucho. Como creo que a todo el mundo. A los 14 años ya tienes cierto uso de razón. Además, en aquella época mis padres vivían al lado de lo que era el sindicato vertical franquista, en la calle Samaniego. Allí acababan las manifestaciones y empezaban siempre los palos con la Policía. Era muy impresionante. Mi padre era periodista además, y siempre llegaban las noticias a casa.

jueves, 11 de febrero de 2016

GÉNERO Y RACISMO



A raíz de las informaciones sobre acoso sexual grupal a mujeres durante la nochevieja en la ciudad alemana de Colonia, y sus derivadas en otros países de la Europa fortaleza…  se ha producido un intenso debate en las redes sociales y los medios de comunicación.
La atribución, más o menos exacta, de estos hechos a refugiados, árabes, moros, o musulmanes…, coordinados según se dice en alguna especie de oscura conspiración, ha  producido una víctima colateral un tanto inesperada.
En efecto, las redes y los medios han hervido de acusaciones, no sólo ya contra los refugiados, los moros y los musulmanes, como viene siendo habitual, sino también contra quienes  mantenemos posiciones contrarias al racismo, y alertamos contra la islamofobia creciente en nuestras sociedades; incluidas muchas feministas que también se manifiestan firmemente contrarias al racismo.
Las acusaciones de “buenismo” y “negacionismo” a la etiquetada como “izquierda post laica”, se han sumado  a la ya clásica de “hembrismo”,  lanzada contra muchas  feministas que se han atrevido a afirmar algo tan obvio como que la violencia sexual grupal contra las mujeres (en fiestas y otros eventos masivos) no es patrimonio exclusivo de los musulmanes, los moros, o los refugiados…, sino que es algo  común también en nuestras sociedades, tan avanzadas y civilizadas ellas…
Ante esta obviedad muchos exclaman: “Nosotros como los moros, eso sí que no, hasta ahí podíamos llegar”.
De esa manera tan pedestre  reflexionan, por decir algo, muchos machos alfa  de izquierda y derecha, altamente contrariados con el atrevimiento de estos moros: ¡que vienen a violar a nuestras mujeres! Según afirman.
Más razonadas han sido las críticas desde algunos sectores del movimiento feminista, que critican el relativismo cultural, y la excesiva contemporización con el islam por parte del feminismo y la izquierda europea.  Algunas de estas críticas han venido desde sectores feministas árabes, que hacen bandera de la laicidad,  y critican el abandono de esa bandera por algunas de sus compañeras europeas.
Parecen olvidar estas compañeras que en Europa estamos asistiendo al crecimiento exponencial de la extrema derecha, que viene en el mismo pack que el rearme del machismo y la pérdida de derechos civiles y sociales.
Parecen obviar también que este crecimiento se reproduce sobre todo gracias a la creación de un estado de opinión islamófobo, xenófobo y racista,  que sirve de justificación tanto a las políticas más conservadoras y autoritarias  al interior de la UE, como al cierre de fronteras al exterior.
La creación de ese estado de opinión implica también el riesgo cierto de un retroceso en las conquistas del movimiento feminista por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres: en ámbitos sociales, económicos,  y también en derechos civiles como el derecho al aborto.  
Se entenderá entonces que la lucha contra la islamofobia, entendida como excusa para imponer políticas autoritarias, antidemocráticas y antisociales, sea una prioridad tanto para el movimiento feminista como para la izquierda europea consecuente.
Desmontar las estrategias mediáticas que criminalizan  a las personas migrantes, especialmente las musulmanas, norte africanas,  o árabes…,  poner en relieve sus falacias, la demagogia que destilan, las mentiras  y medias verdades que difunden, es por tanto una cuestión esencial en la agenda de las luchas a día de hoy en Europa.
Esgrimir la bandera de la laicidad de manera abstracta no sirve de mucho, si no afrontamos los problemas reales y las amenazas concretas que sufrimos.
El feminismo solidario con la causa de las minorías discriminadas no es algo nuevo sino todo lo contrario, cuando mujeres como Flora Tristán ya denunciaban la esclavitud, la opresión laboral, y la discriminación de las mujeres. O la misma Ángela Davis, que hemos tendido el placer de recibir estos días entre nosotras, cuando denunciaba cierto feminismo de clase alta y color blanco.
Se entiende, y hay que apoyar sin ambages,  que las feministas árabes critiquen y denuncien el islamismo y sus prácticas discriminatorias contra las mujeres, aunque no se entiende tanto a quienes priorizan hasta tal punto esa lucha que justifican y defienden a regímenes asesinos, por muy laicos que se presenten, como la dictadura militar egipcia, o al gobierno argelino envueltos en prácticas cuasi genocidas….
En todo caso, para encarar este debate, debemos primar los valores de la ética y la solidaridad internacionalista.  También defender valores como la laicidad del Estado y otros universales como la igualdad, la libertad, la diversidad…  pero entendidos siempre como herramientas integradoras y no dogmáticas,  como puntos de encuentro y no como armas arrojadizas. 

Juan Ibarrondo

Gasteiz 11/02/2016

jueves, 7 de enero de 2016

SIN DERECHOS PARA LOS PRESOS POLÍTICOS NO HAY CAMBIO EN EUSKALHERRIA.


En las pasadas elecciones generales, el electorado vasco ha dejado bien claro que apoya a opciones que se han manifestado de forma explícita en contra de la actual política penitenciaria; y a favor de terminar con la excepcionalidad, que justifica la vulneración de derechos humanos de los presos políticos vascos, así como de sus familiares y allegados.
Por el contrario, las formaciones políticas que se han mostrado partidarias de mantener la actual política de venganza sobre los presos, y el chantaje político a una parte importante de la sociedad vasca, han sido castigados por el electorado, como es el caso de PP y Ciudadanos; también posturas “confusas”,  como la del PSE, cada vez son menos entendibles a este lado del Ebro.
Evidentemente, el factor “presos” no es el único para explicar los resultados de las generales en la CAV y Navarra, pero sí nos muestra la fotografía clara y contundente de que una inmensa mayoría de la sociedad vasca está por superar la vieja política penitenciaria, anclada en un pasado ya superado.
Se trata, además, de una tendencia en ascenso elección tras elección, y no debería ser ignorada en Madrid por quienes de verdad aspiran  al cambio también en Euskalherria.
Podemos/Ahal Dugu, en los últimos días de campaña, hizo manifestaciones muy rotundas en el sentido de acabar con el alejamiento y otras vulneraciones de derechos de los presos políticos vascos. Ahora es el momento de reafirmarse en ellas si quiere resultar creíble entre su electorado en Euskalherria.
La manifestación del próximo día 9 de enero, en Bilbao y Bayona, puede ser un buen momento para que Podemos visualice su postura en defensa de los derechos humanos de las personas presas a consecuencia de la violencia política en el País Vasco.
De esa forma,  dejará bien sentado que sus declaraciones en campaña iban más allá del mero electoralismo. Pero, sobre todo, será coherente con su ADN (desde el 15M) en el que la defensa de todos los derechos para todas las personas ha sido siempre una de sus señas de identidad.
También otras formaciones políticas como el PNV, tienen una oportunidad de oro para sumarse en esta ocasión de forma explícita, o el PSE, partido donde muchos de sus militantes y votantes no comparten la calculada ambigüedad de sus dirigentes en este tema.
La oportunidad es idónea, pues quienes organizan la manifestación han dejado bien claro su carácter apartidista,  con su llamamiento a que acudan  todas las personas por encima de su ideología, y por la adhesión de personas de distintos ámbitos sociales, políticos, culturales…
La defensa de los derechos humanos de todas las personas,  sin discriminación de ningún tipo, debe dejar de lado el debate partidista  y convertirse en una reivindicación propia de cualquier demócrata.
Es evidente que las personas presas a consecuencia del conflicto violento en el País Vasco están siendo discriminadas y también vulnerados sus derechos fundamentales, expresados en la legislación internacional de DDHH y también en muchos casos en la propia legislación española.
Derecho a ser tratados de manera digna y humana, incluida la excarcelación de los presos enfermos  graves o incurables, poder cumplir condena en  cárceles cercanas a su lugar de origen,  su derecho a la progresión de grado penitenciario por estudios, trabajo… como  hacen el resto de los reclusos, entre otras conculcaciones flagrantes.
Desde numerosas instancias internacionales, tanto judiciales como políticas, prestigiosas ONGS en defensa de los DDHH…  vienen apuntando en este sentido hace mucho tiempo, recibiendo la callada por respuesta de las autoridades españolas.
El cambio en el Estado español, no lo será si no se atiende a esta cuestión de manera urgente y decidida, o cuando menos será un cambio  que carecerá de cualquier credibilidad en Euskalherria.
Este próximo sábado Bilbao y Bayona serán un reflejo y un termómetro de cómo se posiciona cada cual en este asunto.

Juan Ibarrondo

Escritor.   

domingo, 27 de diciembre de 2015

EUSKALHERRIA VOTÓ POR EL CAMBIO Y EL DERECHO A DECIDIR.


Los sobresalientes resultados de Podemos en la CAV y en Nafarroa, son fruto, sobre todo,  del deseo mayoritario de la sociedad vasca por incidir en el cambio político del Estado. En ese sentido, se pueden entender  como un voto anti Rajoy  y no tanto como el apoyo incondicional a un partido todavía con una escasa implantación sobre el terreno, y que incluso tuvo una importante crisis interna poco antes de los comicios.
Sin embargo, Podemos supo jugar bien sus cartas, dejó muy clara su apuesta por el derecho a decidir -incluido un referéndum vinculante- y se posicionó a favor del cambio de la política penitenciaria, ambos temas muy sensibles entre el electorado abertzale y que finalmente provocaron el trasvase de votos desde EH Bildu. 

Este trasvase no sólo ha sido mérito de Podemos sino también demérito de EH Bildu, que ha realizado una campaña de bajo perfil, confiando, -demasiado como se ha visto- en la tradicional fidelidad de su electorado.
Pero, el problema de fondo que viene arrastrando esta coalición, es no ser capaz de liderar las ansias de cambio social del electorado progresista en Euskalherria, al no haber sabido  definir  con claridad la soberanía en función del cambio social: enredándose por el contrario en guiños al PNV, e incidiendo casi exclusivamente en mensajes soberanistas/identitarios.
En cambio, sectores netamente nacionalistas,  pero más conservadores en lo social, parecen haberse inclinado por el PNV, que también ha recogido el voto de electores conservadores no nacionalistas, hastiados de la radicalidad del PP (visualizada con la dimisión de Arantza Quiroga) y contentos con la gestión económica de los jeltzales.
EH Bildu, ha querido hacer en campaña una copia del proceso catalán sin estar preparados para ello,  ni contar con el apoyo del PNV, que de momento no tiene ninguna intención de seguir los pasos de Artur Mas.
Además,  la estructura en forma de coalición, que en algún momento funcionó muy bien, resulta ahora mismo un lastre para que la Izquierda Abertzale asuma el liderazgo del soberanismo “desde abajo y a la izquierda”, rompiendo de una vez sus “lazos edípicos” con el PNV.
Hipnotizados por el proceso catalán, no han aclarados sus propias dudas sobre si son ERC  o  Las CUP,  y no parecen haber entendido que las realidades catalana y vasca son muy diferentes.
No podemos obviar tampoco el acoso policial y judicial  que sigue sufriendo EH Bildu, algo que dificulta los procesos de cambio internos; sometidos además como están al chantaje que el Gobierno del PP les hace con los presos vascos utilizados como rehenes.
Esta situación, claramente antidemocrática, ha provocado cada vez más graves disensiones internas en la Izquierda Abertzale; y la preocupante aparición de sectores nostálgicos de la estrategia político militar, que pueden ir en aumento si no hay cambios relevantes en política penitenciaria. El PP sabe esto y juega a debilitar así a la Izquierda Abertzale, y parece que en esta ocasión lo ha conseguido.
En cualquier caso lo que resulta innegable es la tendencia a la baja  de los grandes partidos estatales tradicionales, que siguen en caída libre, y la irrelevancia del “fenómeno ciudadanos” que no logra representación alguna en Euskalherria. La excepción a esta tendencia es paradójicamente navarra, donde la coalición UPN/PP aguanta mejor, aunque también aquí Podemos logra muy buenos resultados frente a EH Bildu y Geroa Bai.
A nadie se le escapa tampoco la proximidad de las elecciones autonómicas en la CAV para otoño, y también la posibilidad de su adelanto por parte del Gobierno Vasco para imposibilitar que se presente Arnaldo Otegi como candidato a lehendakari.
En cualquier caso, sean adelantadas  o no, aparece por primera vez  en el panorama la posibilidad de un eje de izquierdas  a favor del derecho a decidir (Podemos y EH Bildu) con serias opciones de triunfo electoral si son capaces de gestionar de forma inteligente sus diferencias y sus puntos de encuentro.


sábado, 5 de diciembre de 2015

VERTIGO ELECTORAL


Se percibe cierta desmoralización, o decepción, por parte del electorado español de izquierdas ante los resultados de las encuestas sobre los resultados electorales a las Cortes y el Senado.
Quizá sea porque se habían exagerado las expectativas e importancia de esta contienda electoral, o porque también en estos sectores va calando la fina lluvia de desprestigio que los medios arrojan sobre Podemos.
Otro elemento a tener en cuenta es la decepción ante la incapacidad para establecer alianzas electorales globales entre este partido e IU, sobre todo después de amagar con ellas durante mucho tiempo.
Desde el lado interno de la cuestión, también puede influir la percepción, entre parte de la militancia, de un viaje al centro que para algunos ha traspasado líneas rojas; y quizá, ciertos tics "autoritarios" por parte de la dirigencia del partido liderado por Pablo Iglesias.
Sin embargo, estos sentimientos de derrota quizá sean todavía prematuros, pues las espadas están aún altas en el campo electoral.
Según escribo estas líneas, la última encuesta -tan sospechosa como las demás- indica que el porcentaje de voto de Podemos e IU suma el 22,3% del electorado, en empate técnico con el resto de grandes formaciones estatales, así que sería bueno esperar a las elecciones y ver qué sucede antes de "tirarse al rio" de la desesperanza, y no sólo por eso, y sobre todo no sólo por eso.
Por un lado, la descomposición del régimen del 78 continúa a buen ritmo en las "periferias nacionales" de la península, especialmente en Cataluña, pero sin olvidar tampoco a Euskalherria, donde el fenómeno Ciudadanos es inexistente y los grandes partidos estatales siguen en caída libre, con la excepción de Podemos.
Más temprano que tarde, las élites del régimen tendrán que afrontar esta situación y del "conflicto nacional" pueden surgir oportunidades de cambio también en lo social, como estamos ya viendo en Cataluña. Este cambio puede darse tanto en las "naciones de la periferia" como en el resto del Estado español, gracias a la profundización de la democracia y la participación popular en el diseño social/territorial.
Además, el cambio de mentalidades que supuso el 15M, no se limita al crecimiento de determinada fuerza política. Parte de la población española se ha empoderado, ha cambiado su manera de ver las cosas públicas, y ha superado la idea de que la única política y economía posible es la neo liberal, tomando conciencia de que PP y PSOE (y ahora también Ciudadanos) son parte de ella.
Y lo que es más importante, sectores significativos han pasado de las palabras a los hechos y se han organizado en movimientos sociales de todo tipo, que funcionan en muchos casos al margen de lógicas electorales y que suponen el verdadero motor del cambio social.

La aparición del vigoroso movimiento municipalista por el cambio en las principales ciudades del Estado, es una de las expresiones políticas de ese cambio profundo, que ya está aquí.

Examinemos también las experiencias de fuera para aprender. En América Latina y en Grecia, hemos descubierto cómo la llegada al gobierno de partidos "progresistas" no ha sido suficiente para garantizar cambios sociales profundos y duraderos.
Syriza "ha tenido" que tragar con las ruedas de molino de la Troika y en el sur americano se ven claras muestras del agotamiento de un modelo, que muestra así sus carencias internas y sus debilidades ante los cambios de la economía mundial y los ataques de los mercados.
No olvidemos nunca que la verdadera fuerza del cambio es el pueblo organizado: de abajo arriba, gracias al aumento de la conciencia y el compromiso social, a la consolidación de la riqueza y diversidad de los movimientos sociales, a la profundización democrática en lo local…
Si lo olvidamos, podría pasar (no sería la primera vez) que la vanguardia, en pleno fragor de la batalla política, vuelva la cabeza para arengar a las masas que supone la siguen, y descubra -aterrada- que todos se han marchado a ocuparse de sus asuntos.