Estamos acostumbrados en esta sociedad -que alguien
definió acertadamente como sociedad del espectáculo- a que la retórica de los
políticos y sus prácticas vayan por caminos divergentes. En Araba, hemos tenido
un buen ejemplo de ello con la reciente propuesta del equipo de gobierno de la
DFA sobre los concejos alaveses.
Para quien no lo sepa, los concejos son entidades locales
que vienen funcionando en Alava desde hace siglos en pequeñas localidades. Su
funcionamiento es asambleario, y el trabajo que realizan las personas elegidas
en asamblea es voluntario. Fomentan el auzolan para arreglar infraestructuras,
cuidan del común, y llevan a cabo funciones básicas necesarias en cualquier
comunidad como la gestión del agua, las basuras, el alumbrado público, la
gestión de los montes comunitarios…




