En los momentos
en que la represión aprieta, como ahora, cuando desde el gobierno español
quieren imponernos una ley represora, cercenadora de libertades y
antidemocrática…, quienes discrepamos del actual estado de las cosas tendemos a
ponernos a la defensiva. Es algo normal, pues el poder que tenemos enfrente es
grande, y, a veces, parece imposible oponerse a él con eficacia, ganado
terreno, y avanzando en la consecución de nuestras demandas.
Por eso, hoy, en
vez de hablar de la defensa de los derechos humamos y las libertades básicas,
daré un paso conceptual hacia delante y hablaré del derecho a la rebelión. Es decir del derecho que asiste al pueblo
soberano para rebelarse ante las leyes injustas, y contra las injusticias manifiestas.
Lo haré
utilizando las palabras de dos grandes filósofos, que, sin duda alguna, han
tenido una gran importancia a la hora de construir el pensamiento occidental,
así como en la manera de entender la
política y de construir las sociedades modernas. Me refiero a Baruch Spinoza y
a John Locke. Ambos reconocieron y teorizaron sobre este derecho. El derecho
del pueblo a la rebelión.

