martes, 30 de junio de 2015

EN EUSKALHERRIA EL CAMBIO VIENE DEL SUR

Hay en ciertas ocasiones en las que tiene tanta o más importancia cómo se consiguen las cosas que el objetivo mismo conseguido. En los nuevos ayuntamientos, diputa­cio­nes, Gobierno Foral de Na­varra, el cambio hacia la izquierda –allá donde se ha dado–ha venido de la mano de la sociedad civil organizada, que ha conseguido resituar las coordenadas habituales de la geometría política vasca. Ese cambio se ha concretado en la formación de nuevas alianzas políticas, desde la aceptación de la diversidad de los actores políticos, y con fórmulas diversas y variables en el tiempo y el espacio. Una geometría política nueva, que rompe viejos esquemas aparentemente inamovibles, y que proviene de las formas de actuación de los movimientos sociales.
En Navarra, la imagen de la plaza del Ayuntamiento de Iruña –tan llena como en San Fermín pero sin guiris– en la investidura del nuevo alcalde de EH Bildu es lo suficientemente expresiva del cambio histórico producido en la Comunidad foral. La emergencia de plataformas unitarias, redes por el cambio social… es el pilar principal sobre el que se asienta el cambio político. Un cambio histórico por el que los partidos que habían detentado el poder durante décadas, sobre todo UPN, están en caída libre.
 
El PSE sigue en retroceso constante y el PP se encamina a la irrelevancia política, una vez perdido su último bastión, Vitoria
En Vitoria, la plataforma Gora Gasteiz supo levantar un muro popular contra el autoritarismo y el racismo del PP, lo que imposibilitó que los cambalaches de la vieja política se impusieran de manera que el racista Maroto tuvo que abandonar el Consistorio con las orejas gachas.
El PNV gana la alcaldía de Vito­ria, pero las fuerzas de izquierda –EH Bildu, Podemos, IU-Equo– que lo auparon al poder tienen en conjunto muchos más votos –tanto en la capital como en la provincia– y tendrán una capacidad importante de presión. Además, ganan legitimidad ética y un capital político que puede tener su importancia de cara a próximos comicios, si se consolidan las nuevas alianzas, vista la caída de votos del PSE y del propio PNV en Gas­teiz.
Bilbao, la gran metrópoli vasca, sigue siendo la asignatura pendiente del cambio, puesla fortaleza del PNV sigue allí indiscutible. Resulta extraño que Bilbao sea una excepción dentro de los procesos de cambio que se están dando en otras grandes ciudades del Estado español. Trivia­lizando un poco, parece que los habitantes de la capital de Bizkaia siguieran embrujados por el cambio urbanístico propiciado por el PNV en su ciudad. En cualquier caso, ‘las izquierdas’ de aquel territorio harían bien en replantear sus estrategias, y sumarse a los vientos del sur.
Gipuzkoa, y su capital Donostia, han supuesto la confirmación del tópico de que es más fácil alcanzar ‘el poder’ que mantenerlo, sobre todo si quieres utilizar ese ‘poder’ para el cambio social. Aviso a navegantes para quienes ahora ocupan alcaldías importantes en el Estado español.
La persecución sistemática por parte de los defensores del statu quo –que no han dudado en usar el populismo y la demagogia– y ciertos errores propios han conseguido desalojar de la diputación, y de algunos ayuntamientos, a EH Bildu, a pesar de que había acometido un intento serio y honesto de cambio social y empoderamiento ciudadano.
En el conjunto del país, las fuerzas a favor del derecho a decidir se imponen por goleada a quienes lo niegan, lo que puede tener su importancia a medio plazo en el proceso soberanista vasco. El cambio mayor se produce en el campo de los no independentistas, pues las fuerzas emergentes, sobre todo Podemos –Ciuda­danos es marginal–, arrebatan espacio político a un PSE en retroceso constante. Mientras que el PP se encamina a la irrelevancia política, una vez perdido su último bastión en Vi­toria.
Hay que recordar que, una vez más, no todas las fuerzas políticas en liza han jugado en las mismas condiciones. Muchos dirigentes y militantes de EH Bildu continúan encarcelados de forma injusta, y la situación de los presos sigue siendo un hándicap.
El debate que se abre ahora no es tan distinto del que se da en Catalu­ña o incluso en el conjunto del Estado, aunque por supuesto desde otras coordenadas. Se trata de decidir cuál es la mejor fórmula para que la emergencia social se refleje en lo político. ¿Suma de fuerzas o frente amplio –y definir cómo sería éste–? ¿Frente popular y/o frente soberanista? Preguntas que son encrucijadas...

viernes, 19 de junio de 2015

LA NECESARIA REVOLUCIÓN DE LAS POLÍTICAS SOCIALES


Nota: Los cambios en Madrid, con la designación de Javier Maroto como vicesecretario del PP, dan peso al peligro del que se alerta en este artículo.

Decía Walter Benjamin, que detrás de cada éxito del fascismo hay una revolución fallida. Sin ir tan lejos como el gran filósofo alemán, podríamos decir -siguiendo su idea- que detrás del oportunismo xenófobo de Javier Maroto hay una profunda insatisfacción social irresuelta; y que sólo gracias a ella pueden prosperar discursos de incitación al odio como el suyo.
La maniobra electoralista del ex alcalde le ha deparado un éxito pírrico, pues, a la par del aumento de votantes, ha sido también la causa principal de su  desalojo del consistorio. La acción decidida de la sociedad civil organizada, y de los partidos que han seguido su estela, han conseguido este indudable logro.
Sin embargo, si no se encaran   de forma decidida las causas profundas de la insatisfacción social,  no sería de extrañar que pudiera volverse a utilizar -por Maroto o por otros- para conseguir réditos políticos e imponer políticas autoritarias y antisociales.

lunes, 15 de junio de 2015

MARIANITO CULTURAL DECRECENTISTA


Este próximo sábado estaré en la feria anual de la  Red Economía Alternativa y Solidaria, charlando con quien se acerque por el stand de Desazkunde Gasteiz, sobre alternativas solidarias al crecimiento económico; y presentando mi último trabajo: "Convertir el tiempo en oro, los usos del tiempo en el capitalismo"  con un aperitivo... En  el Iradier Arena de Gasteiz, a las 13h del sábado 20 de junio. 

jueves, 4 de junio de 2015

COPLILLAS DEL FRENTE




“He leído en los papeles: “no hagan caso son un frente”
Yo digo: ¡naturalmente!
El frente que va de frente
El de dos dedos de frente
El del vecino de enfrente
Que nada  contra corriente
Y le gusta  el diferente”


Juan Ibarrondo

martes, 2 de junio de 2015

ACUERDOS POR LA DIVERSIDAD Y LOS DERECHOS SOCIALES

En el Ayuntamiento de Gasteiz

En un artículo de opinión, aparecido en este medio antes de las elecciones,  hablaba del racismo como una patología social, y consideraba que en Gasteiz estábamos ante una situación de alerta que exigía una urgente “campaña de vacunación”. Los resultados electorales del 24 de mayo indican que la “epidemia” estaba más extendida de lo que pensábamos; y que, por tanto, las medidas profilácticas deben ser más intensas.
La sociedad civil llevó adelante, a través de la plataforma Gora Gasteiz, una campaña de sensibilización frente al racismo, tanto en su vertiente popular como institucional: con gran éxito de participación, calidad en el debate, novedosas fórmulas comunicativas…
A la vista está, que no ha sido suficiente para evitar que los gérmenes del racismo y la xenofobia continúen propagándose por la ciudad; y vaya por delante que no quisiera que estas palabras se tomaran como una descalificación ni ofensa contra nadie.  
Sin embargo, no debemos pensar por ello que la campaña de Gora Gasteiz fue un fracaso, todo lo contrario. La plataforma ha logrado dos éxitos indudables: por una parte ha conseguido  crear conciencia anti racista en buena parte de la ciudadanía;  y por otra, ha aislado políticamente a quienes utilizaban argumentos basados en el discurso del odio para conseguir apoyos electorales.
El recurso  de fomentar el odio al diferente como táctica política obtiene normalmente buenos resultados. Lo hemos visto en estos comicios, y no sólo en Gasteiz; y también en distintos lugares de Europa, donde las opciones electorales xenófobas tienden a subir como la espuma de una caña mal tirada.
Además, en muchos lugares, esto da lugar a que el resto de los partidos endurezcan sus criterios en materia de migración y recortes en  derechos sociales. También, en algunos casos, ocasiona que se reproduzcan los argumentos de la extrema derecha xenófoba en partidos usualmente  más moderados.
En Gasteiz, en cambio, no ha sucedido esto. Las fuerzas políticas de la oposición en el ayuntamiento -incluidas las nuevas- han evitado hacer seguidismo en esta materia a las tesis del Partido Popular. Es posible que mantener esta coherencia les haya costado algunos votos; pero, en mi opinión, la gran  mayoría de la ciudadanía agradece su posición firme frente al racismo  y el recorte de derechos.
Ahora, estamos en una nueva tesitura, y a pesar de que el aumento de votos del PP puede llevarnos a una sensación de derrota y bajón moral, tenemos que combatir estos sentimientos, convencidos como estamos de la justicia de nuestros planteamientos.
Esto vale tanto para la ciudadanía en su conjunto como para las fuerzas políticas opositoras del consistorio. Superar el desaliento y dar un paso más en la oposición firme a toda forma de racismo y xenofobia supone, en el caso de estas fuerzas políticas, la capacidad de conseguir acuerdos que hagan posible un ayuntamiento que respete la diversidad y los derechos sociales de todos y todas.
Acuerdos entre diferentes como los que se están dando ya en muchos lugares del Estado español, algunos bien cercanos como el caso de  Navarra.
Los nuevos tiempos requieren soluciones imaginativas a los  problemas de la sociedad, exigen políticos con altura de miras, que pongan los intereses de la ciudad por encima de las estrategias partidistas. 
Necesitamos que, en Gasteiz, los representantes políticos sean sobre todo servidores públicos, en defensa del bien común sin exclusiones.
Ahora mismo, en el consistorio, necesitamos  más de personas capaces de empatía que calculadoras de votos andantes.

  Juan Ibarrondo


lunes, 1 de junio de 2015

EL FIN DEL CORTIJO NAVARRO

ANÁLISIS ELECTORAL PARA DIAGONAL

En Navarra, el ansiado cambio político, tras décadas de ‘cortijo’ de la derecha más extrema (UPN), parece haber llegado. Las fuerzas del cambio: Geroa Bai, EH Bildu, Podemos, Izquierda/Eskerra, suman más parlamentarios que el tradicional bloque conservador UPN, PSN, PP. Este cambio tiene especial relevancia porque afecta no sólo a las zonas vascófonas sino sobre todo al sur de la comunidad, donde siempre ganaba la derecha regionalista junto al partido socialista, su fiel aliado.
Estamos ante un cambio de gran calado. Sus mimbres han sido, sobre todo, la capacidad de aunar distintas sensibilidades en un acuerdo común por el cambio: una estrategia en la que todos se dejan pelos en la gatera. Algo parecido, en ese sentido, a lo sucedido en las grandes ciudades del Estado. Desde luego todavía el pacto no está rubricado, pero todo parece indicar que va por buen camino, y que Uxue Barcos, la portavoz de Geroa Bai (PNV e independientes) será la próxima presidenta de la comunidad foral. En los principales municipios la debacle de UPN ha sido también considerable y perderán muchas alcaldías, algunas de gran peso como Tudela o Tafalla.

domingo, 24 de mayo de 2015

ENTREVISTA EN DIAGONAL


"RESITUAR LAS PALABRAS EN UN SIGNIFICADO A FAVOR DEL CAMBIO SOCIAL RESULTA HOY FUNDAMENTAL" (Entrevista de Luis Karlos García)
Hay quien, como el escritor y guionista Juan Ibarrondo (Vitoria-Gasteiz, 1962), después de transitar en franca minoría una vida de activismo anticapitalista, observa hoy con un punto de sorpresa y otro de ilusión cómo se reúnen públicos receptivos al mensaje antagonista. El autor presenta Convertir el tiempo en oro. Los usos del tiempo en el capitalismo (Los Libros de la Catarata, 2014), una interpretación de este tiempo, que pone el foco sobre conceptos como el crecimiento, la tecnociencia o el tiempo, hitos ya conocidos en su obra, y es que hoy ensaya lo que hace años noveló.
¿Hay una serie de sectores sociales en proceso de politización a quienes resulta hoy estratégico explicar de forma accesible la devastación capitalista?
Lo difícil es explicar conceptos que son complejos para unas mayorías sociales que no conocen los códigos. Yo he intentado hacer una labor de traducción, con la intención de provocar un debate. Sin olvidar que también podemos caer en el otro extremo, el de simplificar en exceso.
Sí, por momentos el panorama político simplifica todo hasta resultar ridículo…
"En los 90 y comienzos de siglo, los planteamientos que habíamos defendido cayeron en desuso entre las grandes mayorías"
Hay términos que son ya casi como latiguillos que acaban por no significar nada. Crecimiento económico, por ejemplo, que es un mantra del que la nueva izquierda de Podemos o Syriza y desde luego el sistema hablan como algo inexcusable. Pero lo mismo pasa con libertad o democracia. Así que resituar las palabras en un significado a favor del cambio social resulta hoy fundamental.
¿De qué manera propones hacerlo?
Reflexionando críticamente sobre el crecimiento, lo que equivale a hacerlo sobre el progreso, que es correlato del anterior, como proceso al infinito marcado por la ciencia y la tecnología a modo de dogma. Todo esto hay que ponerlo muy en cuestión, pues estamos viendo que el crecimiento económico no siempre es sinónimo de bienestar (en países en los que crece el PIB pero no hay distribución de riqueza, aunque también en aquellos en que se produce un reparto equitativo pero se pone en riesgo la propia base de la economía, que es lo que es la naturaleza).
Este discurso crítico hoy cala donde antes resbalaba. ¿Qué pasó en los 80, por ejemplo, para que el mensaje no llegara más allá? ¿Se pecó de endogamia?
Quizás sí… Yo diría que algunas de las ideas que manejamos en el fanzine Resiste o en Hala Bedi Irratia, por ejemplo, calaron en sectores importantes de la juventud de la época. Igual no fueron mayoritarios, pero sí hasta cierto punto hegemónicos en algunos ámbitos. Aunque también hay que decir que veníamos de lejos: del 3 de marzo, de las luchas autoorganizadas, del movimiento antinuclear, etc. Tuvimos un momento en que se nos pusieron las cosas muy de cara y aprendimos mucho de aquello, que tampoco es que nosotros descubriéramos nada…
¿Y luego?
Después vino lo que vivimos como un fracaso social y  político. En los 90 y comienzos de siglo, los planteamientos que habíamos defendido cayeron en desuso entre las grandes mayorías y se impuso una ideología del sistema que habíamos denunciado desde la práctica política pero también desde nuestras propias vidas. Nos derrotaron. Y la narrativa fue para mí un refugio. Cuando entonces escribo ‘Retazos de la red’ no es fácil decir lo que digo (desde la ficción, pero como propuesta política); te llamaban aguafiestas, eran tiempos en que el capitalismo parecía incuestionable. Tuvimos que pasar esa travesía en el desierto. Pero hoy, afortunadamente, vemos cómo algunas de aquellas ideas, renovadas, vuelven a estar de actualidad e incluso hay posibilidad de ponerlas en práctica.
Preguntaban a Yayo Herrero por qué la ecología social no hegemonizó. Sugería que no lo hizo porque exige perder bienestar, y a eso poca gente está dispuesta.
Coincido. El capitalismo es más que un sistema económico, es una propuesta de vida; propone una forma de entender el mundo y relacionarnos, por lo que es muy cierto el tópico de que el capitalismo lo llevamos muy dentro. Es una propuesta atractiva y seria, que ha durado mucho tiempo, por lo que criticarla no es tarea sencilla. Pudimos tener problemas a la hora de comunicar nuestros mensajes, pero en el fondo el problema era que el enemigo es muy serio, muy capaz de seducir y de seducirnos, e ir en su contra es complicado.
"Si no atacamos el núcleo duro del capitalismo, su raíz profunda, y lo cambiamos por otras alternativas de vida, recaeremos en los mismos problemas"

Walter Benjamin recorre las páginas tu texto. ¿Qué tiene que nos arrebata?
Es uno de los primeros críticos de una idea que tenemos muy interiorizada, esa que dice que el tiempo y la Historia avanzan siempre hacia adelante; que las cosas, hagamos lo que hagamos, acaban por ir bien y mejorar, que existe un progreso que es independiente de las acciones de las personas, como algo casi metafísico que tiene que ver con la idealización de ciencia y tecnología como soluciones mágicas. Eso es lo que entra en quiebra y Benjamin tiene la virtud de preverlo y explicarlo en un momento en que no era tan sencillo como lo es ahora, con la crisis ecológica.
Tal vez sea que remató la jugada inconclusa del marxismo, ese punto flaco alrededor de la ideología del progreso.
Lo que se llamó el socialismo científico, Marx y otros, cae en dos errores. Uno fue pensar que la ciencia estaba necesariamente de parte de la clase obrera, de modo que el desarrollo de la primera traería la liberación de la otra. Y el otro, la idea de esas condiciones objetivas que hay que esperar, para, independientemente de lo que hagamos, una vez maduren, cambiar el mundo. Se ha demostrado que no esto no era así, y ello tiene que ver con esa idea que critica Benjamin de que la Historia transcurre siempre hacia delante, en pos de un progreso indubitable.
¿Cómo continuar? Jorge Riechmann dice que la revolución ecosocialista tuvo sentido hace tiempo, pero que hoy se trata de articular la sociedad resiliente.
Siempre ha habido dos vías. Es necesario parar el destrozo, pero paralelamente también lo es ensayar nuevas formas de entender el mundo y las relaciones sociales, y debe ser una labor paralela a esa otra, más defensiva y de resistencia, que creo que sigue siendo imprescindible para evitar que devasten nuestras vidas. Son luchas paralelas. No se trata de priorizar. ¿De qué sirve irnos a una comuna mientras todo se destruye? Pero tampoco me seduce acudir solo a la lucha política, reformar el sistema para hacerlo un poco más vivible. Si no somos capaces de cuestionar sus bases profundas, el capitalismo puede regenerarse sin cambiar la esencia de su dominación. Si no atacamos el núcleo duro del capitalismo, su raíz profunda, y lo cambiamos por otras alternativas de vida, recaeremos en los mismos problemas.
¿Estamos ante una fase temprana de una mutación civilizatoria o esto no es más que el desasosiego egoísta motivado por la pérdida de confort?
Vivimos una crisis civilizatoria mucho más profunda que lo que sería una mera crisis económica. Es una parte de un proceso de mutación que no sabemos a dónde va. De las contradicciones del capitalismo pueden brotar formas mutadas de capitalismo muy destructivas, como el ecofascismo. El aumento de vías autoritarias de reparto de la escasez es terrible. Estamos mutando, el capitalismo está inmerso en un proceso radical de cambio que tiene que ver con la tríada (económica, ecológica y energética), a la cual se añade el descrédito de sus formas políticas. Pero no sabemos hacia dónde nos va a trasladar tal mutación. Dependerá de lo que los actores sociales seamos capaces de proponer para prefigurar un futuro que no está escrito. Y tampoco va a ser igual en todas partes; y además tendrá una evolución, porque no va a haber ni toma del Palacio de Invierno ni Apocalipsis Final…
Ya has escuchado a Yanis Varoufakis. Ahora resulta que hay que salvar al capitalismo, para poder salvarnos dentro de él, y ya luego seremos marxistas…
Puedo estar de acuerdo, pero no con la secuencia: primero esto, luego lo otro. Defiendo en el ensayo que la Historia no es una línea recta hacia un futuro determinado, así que no estoy de acuerdo con que primero haya que reformar el capitalismo para luego poder hacer cambios más profundos. Han de ser procesos simultáneos, tanto en la teoría como en la práctica. Si no es así, no avanzaremos.
Lo que pasa es que hoy las urgencias mandan sobre la posibilidad de poder optar.
Se dice: necesitamos crecer para crear empleo que redunde en el consumo y así a su vez se crecerá y generará riqueza. ¡Pues depende de a qué llamemos crecimiento económico! ¿Le llamamos a crear puestos de trabajo abriendo pozos de fracking? Claramente no. El problema es poner límites crecimiento, ver qué tipo de crecimiento queremos. Y hay que hacerlo por el deterioro ecológico progresivo, pues la naturaleza también tiene urgencias; o porque también habrá que valorar el trabajo de las mujeres, y hacerlo ya, no esperar a una situación de abundancia. Etc.
Escribiste unas sugerencias a Podemos a la hora de encarar el tema vasco. ¿No crees que el acento hoy no está tanto en lo que hagan Podemos o el Estado, sino en la propuesta política que el nuevo soberanismo vasco sea capaz de diseñar?
La clave es la ligazón entre liberación nacional y social. Hay que avanzar hacia otra manera de entender la liberación nacional, inextricablemente unida al cambio social. Si conseguimos trasladar esto en los tiempos que corren, la izquierda soberanista será motor de cambio; si no, recaeremos en viejos errores. Esa idea se entendió en Escocia o Catalunya. La soberanía la queremos para ser libres, también como personas, no solo como pueblo. Si no ligamos eso, no va a calar el mensaje entre las amplias mayorías que en el Sur de Europa apuestan por el cambio.