martes, 5 de junio de 2012

GOTZONE

Fe de Erratas: En el artículo hay un error por el que quisiera disculparme, Gotzone López de Luzuriaga se encuentra en estos momentos en la cárcel de Martutene y no en Jaén como dice el artículo. Desde luego esto no resta un ápice a la gravedad de su situación pues ha pasado por distintas cárceles (Jaén, Valladolid) lo que no ha hecho sino empeorar las posibilidades de su tratamiento. En cualquier caso de nuevo mis disculpas, sobre todo a familiares y allegados.

Hay momentos en los que es preciso dejar de lado la ideología y atender a la conciencia de cada cual. Cada uno sabrá cuáles son esas situaciones en que, olvidando la política, obramos siguiendo el dictado de nuestras convicciones más íntimas. Hoy quisiera destacar aquí una de ellas, aunque desde luego no es la única. Me refiero a la situación que sufren las personas presas enfermas en las cárceles.

Como un buen ejemplo vale más que muchos discursos, les hablaré de la situación de una presa alavesa. Se llama Gotzone López de Luzuriaga, es natural de Agurain, y está presa desde 1989 en distintas cárceles acusada de pertenecer a ETA. Gotzone cumplió su condena íntegra en 2010, hace ya dos años. Continúa en la cárcel pese a ello, pues se le aplicó la llamada “doctrina Parot”. Gotzone sufre un cáncer de mama que se le diagnostico en 2007. Desde entonces, ha pasado un verdadero calvario para poder ser atendida de su enfermedad; en unas cárceles que -como sabemos- dejan mucho que desear en cuanto a condiciones sanitarias.
Se podría alegar: que la legislación penitenciaria establece la excarcelación de presos con enfermedades graves o incurables, que ella ya ha cumplido su condena, que distintos informes médicos aseguran que su estancia en prisión es muy negativa para un tratamiento adecuado a su grave enfermedad, que el alejamiento de su entorno –pues está presa en la cárcel de Jaén- impide que reciba el apoyo de sus familiares y amigos para superar el cáncer que padece…
No lo haré, pues por encima de todas estas justas razones de ley, está el inalienable derecho de todo ser humano a ser tratado como tal. Por eso, simplemente apelo a la conciencia de quienes puedan influir para evitar este sufrimiento baldío. Por ella, pero también por todos nosotros; pues la defensa de los derechos humanos más elementales debe ser una tarea colectiva que a todos atañe.